Literatura social

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gángsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans

                   Será como un árbol plantado junto a una fuente

Ernesto Cardenal

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Y mientras que de vid y olivo verde

Ofrece Villafranca , suavemente ,

El dulce pasear, allá , la mente ,

Ganando de su ser la luz , se pierde.

Se va tras la vereda que recuerde

El hálito fugaz que, levemente,

Dejar quiso al rocío ,tenuemente,

Dormir a la templanza que él concuerde.

¡Qué intenso azul el cielo , en el estanque,

Refleja la inocencia de la infancia!

¡ Qué raíz y qué tronco y bello arranque!

Y la copa del árbol ,¡ qué abundancia!

Cuando el “cerro” y el “surco” más radiante,

De equidad vistió Libra…. y de elegancia.

marilurdes

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hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que lucha un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay los que lucha toda la vida:
esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht

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A LOS HOMBRES FUTUROS
(Bertold Brecht)

Verdaderamente vivo en tiempos sombríos,
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
Revela insensibilidad. El que ríe
Es que no ha oído aún la terrible noticia,
Aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle,
¿Lo encontrarán sus amigos cuando lo necesiten?
Es cierto que aún me gano la vida.
Pero, creedme, es pura casualidad. Nada
De lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado.
(Si mi suerte acabara estaría perdido,
me dicen: “¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!”
pero, ¿Cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.
Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
Apartarse de las luchas del mundo es transcurrir
Sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia,
Dar bien por mal,
No satisfacer los deseos y hasta
Olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
Verdaderamente vivo en tiempos sombríos.

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Borges decía:
La vida es un jardín de senderos que se bifurcan. El conflicto es el cruce de esos caminos. A partir de él emergen senderos que pueden llevarnos a una verdadera transformación de la realidad presente o, por el contrario, al inmovilismo más absoluto. Todo dependerá, en buena parte, de la difusión que encuentre el conflicto.

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XII
LA SEMENTERA
antes que el sol ascienda majestuoso
coronando la paz de los oteros,
la forja del lugar anuncia el día
con sencillo y jovial chisporroteo.

Resopla el fuelle. La tenaza corva
junde la reja en el carbón de brezo
que enclueca el espetón. Las chispas bullen
como abejas de fuego;
y el yunque patriarcal, a las caricias
del alegre martillo bullanguero,
vibra sonoro, en el silencio grave,
despertando al trajín a los labriegos.

Después, el misterioso
breve murmullo de los desperezos;
la voz del gallo saludando al alba,
el nervioso vaivén del ajetreo,
y el toque d’oración, a cuyas notas
vaga el Ave María por el pueblo,
Y en un beso de luz del sol naciente,
la ofrenda del trebajo sube al cielo.

Al pie d’un azauche vejestorio,
que centra los lindazos del terrero,
Bastián y Mari-Rosa rezan juntos
la oración de la siembra. Los labriegos
que vienen por las trochas se descubren,
se santiguan y pasan en silencio.

«Cacho e tierra que tienes entrañas
que moldean la entraña del pueblo.
Cacho e tierra que ordeñas y endulzas
y cuajas el agrio süor del labriego:

Yo te traigo la güena simiente,
la flor del granero:
trigo rubio, más rubio que el oro
que d’América trajo el agüelo;
trigo rubio que en pan convirtiera
la Jambre, si Amor no anduviera por medio.

Ten allá. Y en la paz de tus surcos,
y al calor maternal de tus senos,
que brote, que brote. Que tallos lustrosos
saluden, airosos, al paso del viento,
mostrando gozosos hermosas espigas,
Y aluego
cuando al sol el jocino relumbre
terrible, siniestro,
que humildes agachen sus testas de oro
como sí el jocino les pidiera un beso.

Cacho e tierra que tienes entrañas
que moldean la entraña del pueblo:
Dios te salve de grama y cenizo,
Dios te salve de la ira del trueno,
Dios te salve del hombre sin nombre
que trunca, cobarde y brutal, tus empreños;
Dios te salve de hechizo de bruja,
Dios te salve del ala del cuervo,
que trueca en negrillo la espiga que toca
¡Dios te salve y te dé buen tempero!»

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LA DEMOCRACIA Y EL PUEBLO

“Mi concepto de democracia consiste en que el más débil debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte. Esto jamás puede lograrse salvo mediante la no violencia.

Creo que la democracia auténtica sólo puede originarse en la no violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada de los asuntos mundiales.

Por lo tanto, la regla áurea de la conducta es la tolerancia mutua, en razón de que nunca pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable intromisión en la libertad de conciencia de cada uno.

Las diferencias de opinión nunca deben significar hostilidad. Si así fuera, mi mujer y yo hubiéramos sido enemigos irreconciliables. No conozco, en el mundo, dos personas que no sostengan opiniones distintas, y como yo soy adepto del Gita siempre me he propuesto tratar a todos aquellos que difieren de mí con el mismo afecto que siento por los más próximos y queridos.”

GANDHI

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“Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo -si fuera posible-: a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos. El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá. El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”. La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás. ¡ Soldados ! ¡ No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir ! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡ No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina ! ¡ Vosotros no sois máquinas ! ¡ Sois hombres ! ¡ Con el amor de la humanidad en vuestros corazones ! ¡ No odiéis ! ¡ Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados !

DISCURSO FINAL DE CHARLES CHAPLIN, EN “EL GRAN DICTADOR”

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JAVI

Yo no se de prosa, ni de rimas, ni de métricas, ni de versos…
Pero se de olas, y montañas, y de bosques y de vientos
Se de algunas tierras lejanas, y cercanas, de algunas gentes
Y quiero saber más…
Se de injusticias y de sueños, y de justicias y más sueños
Se poco, pero lo poco que se, es un tesoro

¿A mi hijo que le dejo? O la oportunidad o nada…

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La vida, ahí fuera (Gabriel Celaya)

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano,
y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.

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LUIS CHAMIZO

“De las violentas humedades,de
lugares donde se entrecruzan
residuos de tormentas y sollozos…
No cesará la alondra
ensangrentada en su furioso canto.
Hoy es el día y el nunca,
ah país del dolor, Extremadura”

Lo escribió Antonio Gamoneda hace muchos años. Aunque hoy mantiene su vigencia, hay que seguir siendo alondra ensangrentada.

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“No te quedes inmóvil
al borde del camino,
no congeles el júbilo
no quieras con desgana,
no te salves, ni ahora ni nunca,
NO TE SALVES.

No te llenes de calma,
no reserves del mundo
solo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados,
pesados como juicios.

No te quedes sin labios,
no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre,
no te juzgues sin tiempo.

Pero si pese a todo
no puedes evitarlo,
y congelas el júbilo,
y quieres con desgana,
y te salvas ahora,
y te llenas de calma,
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo,
y dejas caer los párpados
pesados como juicios,
y te secas los labios,
y te duermes sin sueño,
y te piensas sin sangre,
y te juzgas sin tiempo,
y te quedas inmovil
al borde del camino,
y te salvas, entonces…
NO TE QUEDES CONMIGO”
(Mario Benedetti)

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“El cuarto planeta era el del hombre de negocios. El hombre estaba tan ocupado que ni siquiera levantó la cabeza cuando llegó el principito.
Buenos día –le dijo éste-. Su cigarrillo está apagado.
Tres y dos son cinco. Cinco y siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No tengo tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. ¡Uf! Da un total, pues, de quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.
¿Quinientos millones de qué? […]
¡Ah! ¿Estrellas? […]
¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?
Me sirve para se rico.
¿Y para qué te sirve ser rico?
Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
Este, se dijo el principito, razona un poco como el ebrio. Sin embrago, siguió preguntando:
¿Cómo se pueden poseer las estrellas?
¿De quién son? –replicó, hosco, el nombre de negocios.
No sé. De nadie.
Entonces son mías, pues soy el primero en haberlo pensado. […]
Yo –dijo el principito- poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Pues deshollino también el que está extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas…
El hombre de negocios abrió la boca pero no encontró respuesta y el principito se fue.”

EL PRINCIPITO, ANTONIE DE SAINT-EXUPÉRY (1943)